2007/12/07

Contactos

Ayer estrené mis primeros lentes de contacto blandas. Son de color, estilo natural, en tono verde y azulado. Sí, colores distintos para cada ojo. Hoy ya pude colocarlos al primer intento, lo que evita que la más mínima partícula extraña quede molestando por un buen rato, o que la pérdida de solución que se produce al toquetearlos mucho produzca ardor al primer contacto.

En realidad estos son mucho más fáciles de colocar que la lente de muestra que me facilitaron para practicar hace un tiempo atrás. Esa era super fina y tendía a plegarse de nada. Lo que sí que por ahora, me está costando más sacarlas, aunque ya le encontraré la mejor forma.
En cuanto a cómo darse cuenta si una lente está al derecho o al revés, la mayoría recomienda mirarla de perfil y notar si los border siguen la curba de la lente o se doblan levemente hacia afuera, lo que indica que está al revés. La verdad es que hay otra forma mucho más fácil de notar si una lente está en su forma adecuada; se trata de mirarla a contraluz, con la parte cóncava hacia nosotros y ver si los bordes presentan un viselado, como el de algunos espejos o vidrios. Si aparece el viselado la lente está derecha. Claro que esto talvéz no se note con lentes más finas.

El óptico me aseguró que me puedo duchar con las lentes puestas, lo que sí es que pueden desprenderse si me sumerjo en una pileta. Pero a no ser que alguien intente ahogarme, no suelo andar sumergiendo la cabeza en el agua por ahí. También se las puede dejar puestas si dormimos una corta siesta.

Ahora por fin puedo usar esas gafas de sol tan fashion que compré hace meses, que por su diseño no admiten cristales recetados. Ese fue el principal motivo por el que decidí comprarme las lentes de contacto, no tanto para ver como quedo con ojos de otro color.

¡La principal ventaja, aunque parezca menor, es que ahora puedo tomar Pepsi sin que el gas ensucie mis lentes!