2007/12/30

2066 - Cinaptors Immersive VR

Recuerdo cuando para interactuar con Dorina, mi mascota virtual, tenía que ponerme un gorro háptico si es que quería sentirla. No estaba nada mal ni era incómodo, ni tampoco mi peinado es tan sofisticado como para espantarme un gorro, pero nada se compara a lo los cinaptors, nanobots que estratégicamente distribuidos en nuestro cerebro, se comunican entre sí y nuestra computadora para hacernos sentir las experiencias más reales y placenteras que podamos imaginar.

Obviamente, están programados para evitar simular cualquier sensación de dolor que un bug en algún programa pueda tratar de generar. Con los conaptors mi relación con Dorina se ha vuelto más íntima, hasta puedo sentir su leve pulso cuando está dormida.

Pero no sólo para el sexo sirven los cinaptors, sino para el paladar y la salud. La comida le falta más sal? Mucha sal hace mal así que le pedimos a la compu que queremos sentir la comida un poco más salada... y mejor aún, con un toque de azafrán.

¿Queremos Pepsi sin ir por ella al super? Por internet compramos un par de litros virtuales de Pepsi, llenamos un baso con agua bien helada, pedimos a la compu que llene el vaso de Pepsi virtual y para nuestro cerebro, el agua sabrá a riquísima Pepsi bien helada con la ventaja que no estaremos sumando calorías ni cafeína.

Ahora con los cinaptors es posible jugar el Pong Ventoso, sin que sintamos el instinto de atajar el gorro háptico cada vez que una ráfaga virtual de 50km/h nos choca de frente. Desde ya que los cinaptors se encargan de hacernos sentir también el impacto de la pelotita cuando le pegamos con la raqueta, y gracias a las pantallas personales supra-oculares podemos pedirle a la compu que nos de una manito indicando con flechas volantes la dirección de cada ráfaga que se nos aproxima.