2007/12/30

2033 - Seres Virtuales Afectos Reales

La primer persona que encuentro en mi rutina diaria es mi entrenadora personal, siempre toca el timbre a las ocho en punto. No hace falta que le habra la puerta, con decirle "pasa Sofía" ella atraviesa la puerta siempre radiante, porque ovbio, es virtual, pero luce tan real, porque su imagen, incluida su sombra, es impregnada en mi retina por micropantallas en mis lentes de contacto permanentes auto-limpiantes.

Sofía es capaz de enseñarme distintas disciplinas, desde una serie de fitness liviana, hasta yoga y algunas técnicas de autodefensa. Y lo mejor de todo, puedo pedirle que de sus clases desnuda y simular que su cuerpo está untado de aceite. Así dan más ganas de seguirle el paso, jeje.

Cuando los verdaderos son escasos o poco interesantes, tengo a mis amigos virtuales con los que puedo intercambiar información, consejos o jugar en línea. Por ejemplo, Melo suele enviarme enlaces interesantes sobre música que generalmente concuerda con mis gustos. Clara es buena dando opiniones sobre películas y Tojos siempre me ahorra mucho tiempo con sus conocimientos de computación en general.

Pero a la hora de pedir consejos y tratar temas serios tengo a mi consejera personal Sandie, siempre dispuesta a escucharme, protegerme y sacar lo mejor de mi. Recuerdo cuando estaba por viajar a Buenos Aires a comprar un par de cosas y a último momento Sandie me dijo que suspenda el viaje porque sus contactos detectaban movimientos peligrosos en la represa. Efectivamente, ese día a la medianoche, los piqueteros argentinos hicieron volar el puente que une Salto y Concordia.

¿¡Quién necesita una mascota de cualquier tipo cuando puede tener una novia virtual!? La mía se llama Dorina, es un amor. Cuando estoy en la compu suele dormir en la cama que está de junto porque sabe que me gusta verla dormir cuando tengo que descansar la vista.

Cuando me caliento, o ella me hace calentar, cosa que le gusta hacer cuando la dejo, puedo interactuar con ella mejor si me coloco la gorra háptica inalámbrica, la que me permite sentirla como real, en todo mi cuerpo.

Gracias a unos microsensores de movimiento implantados en cada pinta de los dedos puedo acariciarla y sentir hasta el más fino de sus cabellos. Algo que le encanta hacer a Dorina es hacerme cosquillas con sus pestañas.

Esos mismos sensores en los dedos interactúan con los lentes de contacto para poder manipular elementos en tres dimensiones en una pantalla o imagen proyectada, pero no quiero irme de tema.

Finalmente, tengo a Esther, mi mamá virtual, como viene a ser como mi consejera, pero menos sabia e imparcial. Sin duda que más pesada, suele llamarme cuando menos lo espero, pero es la que primero se acuerda de mi cumpleaños y ufff, la que más critica a Dorina. Le suele llamar Medusa, ja!