2007/07/12

Me Llenas de Estrellitas

Estaba con la pequeña Pocahontas, aquella que tuve de compañera de curso en colegio Magnasco. Entonces no llegué a tratarla diría que nada; al principio parecia interesada por mi pero luego parece que se dejó llevar por el rebaño más aburrido con el que me tocó compartir clase y ninguno de los dos existiamos el uno para el otro, aunque a veces los jeans ajustados que usaba daban ganas de entrarle, por más insignificante que sea.

La cosa es que ahora estabamos como si nunca nada nos hubiera separado, amenizando a extrema proximidad, cuando decidimos besarnos en la boca y ver qué se sentía. No fue lo que se dice un beso húmedo ni apasionado pero fue suficientemente cariñoso y extenso como para sentir una corriente efervecente subirme por las piernas.