2006/06/30

Karatebots

Por un canal de tele nacional vi una nota sobre un curso de defensa personal para mujeres que dicta un profesor en la capital. Mientras mostraban al alumno y el profesor practicando los tipos de ataque y golpes de respuesta no pude evitar pensar lo ineficiente que resulta tener que practicar estas técnicas con otro ser humano, ya que en cada golpe que uno tira, tiene que andar preocupandose en no golpear de verdad al compañero, antes que concentrarse exclusivamente en hacerlo bien y efectivo.

Creo que durante estas prácticas, donde se está obligado a golpear sin golpear, lo único que se aprende es la coreografía de la defensa y no realmente a defenderse atacando que es lo que cuenta, ya que la mente queda condicionada a dudar si cuando atacamos, tenemos que hacerlo con fuerza o debemos cuidar de no lastimar al otro.

El instinto de defensa no debería quedar condicionado por la represión del temor a herir al otro. Porque cuando nos toque defendernos de un peligro no simulado, nuestros músculos no contarán con memoria alguna de haber realizado anteriormente un ataque real, sólo simulaciones practicadas con el profesor o compañeros.

Para este tipo de situaciones, lo ideal sería contar con robots humanoides, especialmente diseñados y programados para ayudarnos a practicar defensa personal, a los cuales podamos pegarles con ganas y con todo nuestro instinto sin temor a lastimarlos o averiarlos.

Por supuesto que dichos robots, aunque expertos luchadores y atacantes, tendrían su conducta limitada por las leyes de Asimov, las cuales impiden al robot hacernos daño intensionalmente, de modo que aunque logre reducirnos eventualmente, nunca hará nada que nos termine lastimando, ni quebrando por ejemplo un braso.

Se podría programar al robot, que yo llamaría Karatebot, para que sea más o menos habil de acuerdo al nivel alcanzado por cada alumno.

Estos karatebot se fabricarían en todos los tamaños y contexturas, para hacer posible por ejemplo, practicar defensa personal ante el ataque de un menor de edad que nos amenase con un cuchillo o incluso con un arma de fuego.

Soy consciente que para que un robot con las características requeridas por el karatebot sea posible deberá transcurrir más de un siglo de investigación científica y durante ese periodo la humanidad sufrirá importantísimos cambios culturales y sociológicos. Incluso antes que un karatebot sea posible, quizas muchos humanos adinerados se conviertan ellos mismos en androides o directamente se digitalisen por completo, pero eso no quita que hasta que no haya un karatebot, practicar defensa personal seguirá siendo algo poco eficaz.